Para poder hablar del reparto de bienes en una separación, lo primero que debemos abordar es la diferencia entre lo que sería la separación y lo que sería el divorcio.

Se dice que el amor es la fuerza más grande que existe en el mundo. Pero el amor, por desgracia, no es eterno. Y cuando se acaba, es importante saber cómo finalizar adecuadamente una relación que ha unido a dos personas durante el tiempo que haya existido. Hay que pensar de forma práctica ya que hay que tomar decisiones importantes en relación a los bienes en común y a los hijos fruto del matrimonio si los hubiera.

 

¿Qué diferencia existe entre la separación y el divorcio?

Aunque es habitual que se entiendan como sinónimos, tienen efectos legales distintos, aunque también poseen otros aspectos en común.

 

Extinción del matrimonio

Mientras que un divorcio supone la extinción completa del matrimonio, la separación supone un cese en la convivencia y la vida en común sin que esta condición implique que los cónyuges dejen de estar casados.

 

Reversibilidad

En la separación, el vínculo del matrimonio sigue existiendo, es decir, que, aunque no vivan juntos los cónyuges, siguen legalmente casados. La mayor implicación que tiene este hecho es que si la pareja se reconcilia, el proceso de separación se puede revertir.

En el divorcio, la unión conyugal queda totalmente extinta, de tal manera que, si hubiera una hipotética reconciliación entre la pareja, deberían volver a casarse.

 

Contraer nuevo matrimonio

Como comentábamos antes, el divorcio pone fin de manera definitiva al vínculo del matrimonio, por lo que los cónyuges pueden casarse con otras personas. En la separación, los cónyuges siguen legalmente pasados, por lo que no pueden casarse con otras personas. Si lo quisieran hacer, deberían presentar demanda de divorcio.

 

Reciprocidad

Es importante tener claro que el divorcio no implica necesariamente la separación, al igual que no ocurre lo mismo al contrario. De hecho, existen casos en los que, tras el divorcio, la pareja sigue viviendo bajo el mismo techo por las circunstancias que sean. Igualmente, la separación no implica que luego la pareja deba tramitar el divorcio.

 

El reparto de bienes en la separación de hecho y separación legal

Como veíamos, la separación supone el cese en la convivencia en común de la pareja. En nuestro ordenamiento jurídico se recogen dos supuestos de separación: la separación de hecho y la separación legal (conocida como separación judicial antes de Ley 15/2015, de 2 de julio, de la Jurisdicción Voluntaria)

Es importante conocer qué implicaciones y efectos legales tiene una y otra alternativa para tomar la decisión más adecuada a nuestros intereses.

 

La separación legal

Será una separación legal cuando sea decretada por el juez o cuando se acuerde ante el letrado de la Administración de justicia o el Notario.

La separación legal tiene los siguientes efectos legales:

  • Cesa la vida de la pareja en común
  • Se disuelve el régimen de gananciales
  • Los cónyuges podrán revocar donaciones que hayan efectuado a favor del otro
  • Los cónyuges pierden el derecho a la herencia legítima y tampoco podrán heredar “ad intestato” (cuando se produce la muerte de uno de los cónyuges sin haber dejado testamento por escrito)

 

En la sentencia de separación se recogerá el convenio regulador que hayan acordado los cónyuges si es de mutuo acuerdo, o el dispuesto por el Juez cuando no lo haya, y que resuelve todo lo relacionado con:

  • Guarda y custodia de los hijos en común
  • Liquidación del régimen de gananciales y reparto de bienes
  • Derecho de uso de la vivienda
  • Derecho de pensión de uno de los cónyuges
  • Contribución en el resto de cargas del matrimonio

 

Reparto de bienes en la separación legal

Como ocurre en el divorcio, lo ideal es que la pareja acuerde el reparto de bienes de común acuerdo, de tal manera que se llegue a una conciliación de intereses y se refleje así en el convenio regulador. Esto evitará que sea el juez el que decida cómo repartir esos bienes.

Para ello, el proceso más adecuado es, primeramente, realizar un inventario de todos los bienes en común, tanto los bienes muebles como los bienes inmuebles.

Una vez realizado el inventario, realizar una valoración objetiva de todos ellos.

Con todo esto, la pareja ya puede negociar cómo repartirse esos bienes, siempre con lógica y buscando el bien de ambos.

La separación de hecho

La separación de hecho es la circunstancia en la que el matrimonio deja de hacer vida en común, aunque esta situación no la han regularizado ante el Juez, el letrado de la Administración de justicia o el Notario.

No obstante, la separación de hecho tiene un efecto legal de gran repercusión, y es que el cónyuge no podrá optar a la pensión de viudedad ni podrá heredar si no hubiera dejado testamento válido el otro cónyuge.

 

El reparto de bienes en la separación de hecho

Únicamente cuando se acredite que el cese en la convivencia es prolongado y efectivo, podrá solicitarse ante un juez la liquidación del régimen de gananciales y el reparto de bienes. En tal caso, la pareja debe presentar al juez su propuesta de reparto de bienes. Si no estuvieran de acuerdo, será el juez el que decida, solicitando previamente un inventario.

 

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