Las vacaciones son una excelente oportunidad para disfrutar de nuestra pareja, pudiéndole dedicar más tiempo. Ya sea en casa o de viaje, a priori la época vacacional, ya sea en navidades o en verano, parece ser el antídoto perfecto contra la rutina del resto del año. Estamos más felices, más receptivos. Nuestra relación de pareja debería salir beneficiada de esto. Pero los datos estadísticos demuestran que no es así.

Según estudios, uno de cada tres divorcios se tramita después de las vacaciones (de verano o de navidad). La cifra habla por sí sola.

 

¿Qué es lo que provoca que se den estos datos?

La respuesta es amplia, ya que pueden existir varios factores que, al confluir, provoquen este desenlace:

 

Problemas de comunicación

En el día a día, vamos con prisas: el trabajo, la familia, la casa… Todas estas obligaciones rutinarias que ocupan nuestro día a día hacen que no tengamos apenas tiempo para hablar con nuestra pareja. Al final, nos acostumbramos a esta falta de comunicación y cuando llegan las vacaciones, momento en el que podemos estar más tiempo de ocio y, en consecuencia, podríamos dedicar más tiempo a nuestra pareja, estamos desentrenados y no sabemos cómo hacerlo. En estos casos, cualquier conflicto, por mínimo que sea, puede convertirse en toda una batalla campal, desenterrando viejos rencores y disputas que pueden llegar a dañar mucho la relación. Si no somos capaces de gestionar adecuadamente el conflicto por la vía de la comunicación, se acabará convirtiendo en un lance bidireccional de reproches pasados y malos gestos.

 

Falta de rutina

Durante el período vacacional, ya no estamos expuestos a la rutina diaria, por lo que tenemos más tiempo para pensar y reflexionar. Es precisamente cuando salen a flote las carencias afectivas o emocionales en la pareja que han permanecido ocultas en la propia rutina mantenida el resto del año. Es inevitable que, en esos momentos, valoremos cómo nos encontramos, si lo que tenemos es lo que queremos y si nos merece la pena continuar.

 

Familia política

Por todos es sabido que las relaciones con la familia política no siempre son lo buenas y saludables que querríamos. En el día a día pasamos habitualmente poco tiempo con nuestra familia política, reduciéndose a encuentros esporádicos en fin de semana, por lo que no importa lo buena o mala que sea la relación porque al compartir poco tiempo no surgen conflictos habituales. En vacaciones es distinto, ya que es posible que compartamos más tiempo con la familia política y es precisamente entonces cuando los conflictos salen a la luz y acaban afectado a la relación de pareja.

 

Divorcio express

Esta nueva modalidad de divorcio ha hecho posible que, cuando exista mutuo acuerdo, el trámite sea mucho más rápido que en el caso de divorcios con desavenencias. Al existir esta vía rápida, y más económica, las parejas encuentran una solución más fácil para disolver la unión cuando surgen los problemas. Digamos que la modalidad del divorcio express no es que provoque en sí más divorcios, sino que es una opción que facilita a la pareja dar el paso cuando su relación ya no funciona.

 

Juzgados cerrados

Existe un último factor que no podemos pasar por alto, y es que, durante el mes de agosto, los juzgados están cerrados, por lo que los divorcios en trámite de meses anteriores se resuelven también a la vuelta de vacaciones, en los meses de septiembre y octubre. Esto hace que, inevitablemente, la cifra aumente en los períodos post-vacacionales.

Es importante que una vez tomada la decisión, busques un buen abogado especializado en divorcios, para defender tus derechos y tramitar la demanda de divorcio o separación convenientemente.